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Teatros en CDMX fundados por mujeres

Abrir un teatro nunca ha sido una tarea sencilla: requiere dinero, terquedad y una fe casi irracional en que el público llegará. 
Teatros en CDMX fundados por mujeres

A lo largo de la historia de la Ciudad de México, varias mujeres asumieron ese reto y decidieron crear espacios donde el teatro pudiera existir.

Productoras, actrices y gestoras culturales fundaron recintos que con el tiempo se volvieron parte del mapa escénico de la ciudad. Estos son algunos de los teatros que existen gracias a su visión y que hoy forman parte de la vida cultural de la capital.

Teatro Virginia Fábregas

Virginia Fábregas

Donceles 24, Centro Histórico de la CDMX.

En 1899 se inauguró como “Teatro Renacimiento”. Ocho años después fue adquirido por Francisco Cardona y su esposa, Virginia Fábregas. 

Virginia era una maestra normalista de Yautepec que se convirtió en la primera gran diva del teatro mexicano. Debutó a los 21 y a los 25 ya tenía su propia compañía de teatro. Es abuela de Manolo Fábregas y tatarabuela de Cassandra Sánchez Navarro.

Teatro Esperanza Iris

Esperanza Iris

Donceles 36, Centro Histórico de la CDMX.

Esperanza Iris nació en Tabasco en 1888. Empezó su carrera en teatro infantil, a los 9 años, y para la década de los veinte ya había sido condecorada por la corona española y reconocida en Brasil como “La Reina de la Opereta”. Fundó el  primer coro penitenciario de Lecumberri.

En 1916 compró un espacio al lado de la cámara de diputados para construir su propio teatro. Inaugurado en 1918 por Carranza y su gabinete, más de 100 años después, el Esperanza Iris sigue de pie. 

Teatro Blanquita

Margo Su

Eje Central Lázaro Cárdenas 16, Centro Histórico de la CDMX.

“Corriente, vulgar y del peladaje”, fue como Ernesto Uruchurtu, regente y policía implacable de la diversión en el D.F. , describió a la Carpa Margo, tras clausurarla en 1959.

Margo Sú fue una bailarina exótica, intelectual y corista de origen chino-mexicano. Se había hecho a sí misma en las carpas. Tras la clausura de Uruchurtu, se propuso, junto con su esposo, fundar un teatro en forma. En 1960 abrieron el Teatro Blanquita, por el que pasaron Toña La Negra, Pérez Prado, Vicente Fernández.

Hoy está abandonado.

Teatro Fru Fru

Irma Serrano

Donceles 24, Centro Histórico 

En 1973 el edificio del Virginia Fábregas se transformó en el Frú Frú. El nombre, dice la anécdota, se lo da Salvador Novo cuando le dice a la Tigresa que su teatro es muy “frou-frou”: cuajado en terciopelos, esculturas doradas, mármol…

Dirigía, actuaba y producía. Como dueña, la Tigresa fue absolutamente libre y en las crónicas quedaron las anécdotas de sus arriesgados montajes eróticos y desnudos totales.

 

Etiquetas: Guías

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