Los Carnales: tacos de cortes al carbón y comer lejos del guión aprendido
A finales de los años treinta, cuando el norte de la ciudad todavía era una promesa, Lindavista se pensó como una colonia moderna, ordenada, familiar.
Calles amplias, casas con jardín, una lógica suburbana que hoy sobrevive entre avenidas saturadas, escuelas privadas, fondas de toda la vida y uno que otro negocio nuevo intentando entender dónde está parado.
Si no vives en la Ciudad de México quizás la hayas visitado por la Basílica de Guadalupe. Si vives en la Ciudad de México y no habitas la zona, es probable que acudas poco o ni siquiera la conozcas.
Lindavista no es un barrio gastronómico en el sentido contemporáneo del término. Aquí no hay filas para entrar al brunch ni cafés en escalas de beige con paredes forradas de lambrín. Hay vida cotidiana. Hay gente que come cerca de su casa. Hay vecinos que no cruzan media ciudad por un taco, el tráfico volvería imposible la tarea.

Durante años, la narrativa culinaria de la ciudad se ha contado desde los mismos códigos postales. Roma, Condesa, Juárez, Polanco, el Centro. Como si el buen comer necesitara siempre el mismo telón de fondo: calles caminables, terrazas, nombres en inglés y una estética reconocible. El resto de la ciudad —la que sostiene la vida diaria— queda fuera del encuadre.
Por eso resulta relevante que aparezcan proyectos que intentan abrir taquerías, por ejemplo, “de cortes” en zonas como Lindavista. No porque vayan a cambiar la historia del taco, sino porque evidencian una necesidad real: comer bien —o al menos distinto— sin tener que desplazarse hacia el guión aprendido.
Jorge era diseñador de videojuegos. En una de esas “rencillas” que surgen entre hermanos, por años se dedicó a discutir con el suyo qué ejecución era mejor: si Jorge haciendo suadero o su hermano haciendo sirloin. El pique y las emociones alrededor escalaron tanto que en una de esas dijeron “¿y si nos ponemos a vender estos tacos aquí en el barrio?”. Y sucedió.

Sobre la avenida Montevideo el humo con aroma a leña carbonizándose sale de un pequeño local. “Los Carnales” se especializa en tacos de cortes como picaña, chorizo argentino, rib eye... Se destaca también el trompo de sirloin con la receta de su hermano, aunque considero que la verdadera estrella es el suadero.
Tacos contundentes que se enmarcan en un menú de salsas sorpresivas: “de a cajón”, como decimos en México, siempre encontrarás dos salsas, verde y roja. Por temporada podrías toparte con la salsa de hormiga chicatana, una muy bien lograda de grillos con xoconostle o la de piña con crema, que me recuerda a la que se vende en ciertos mercados del estado de México.
El menú es amplio pero consiste en pasar las proteínas disponibles por la plancha para convertirlas en tacos, volcanes, quesos fundidos y quesadillas.

La narrativa del lugar gira en torno a duplas famosas, en alusión a los carnales fundadores. Una estética simple, sin más capas, pero reconocible por la clientela cuando un bisabuelo le explica a su nieta, “Ah, esos de ahí eran Viruta y Capulina”. El flan es una receta casera de la familia de los carnales, dale un espacio en tu estómago antes de retirarte.
Abrir taquerías un poco más propositivas en barrios que no son “cool” no es un acto heroico ni una declaración política: es simplemente reconocer que la ciudad no se agota en cuatro colonias. Y que a veces, aunque el platillo no esté cargado de reflectores, el contexto dice mucho más que el menú.
- Dirección: Av. Montevideo 525, San Bartolo Atepehuacan, GAM, CDMX
- Horario y días de operación: de lunes a sábado de 4:00pm. a 10:00 p.m. Domingo de 3:00pm a 10:00pm
- Ideal para: Tacos
- Pago: efectivo y tarjetas
- Accesibilidad: no, esta en planta baja, pero para entrar hay 5 escalones.
- Transporte público cercano: Metrobus San Bartolo, Metro Lindavista
- Reservaciones: no
- Pet Friendly: si
- Adecuado ir con niños: si
- Opciones veganas: no















































