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Lugares que ya no existen / Salón Luz, cantina que se parece más a un restaurante familiar

Los fundadores le otorgaron a este establecimiento el siguiente calificativo: “restaurante con ambiente cantinero”. Una carta amplísima de comida alemana y mexicana y un lugar apto para toda la familia.

 

Lugares que ya no existen / Salón Luz, cantina que se parece más a un restaurante familiar

Por Alejandro Pohlenz

¿Se han preguntado cuántos humanos se infectaron con el COVID-19 desde el inicio de la pandemia en enero de 2020? Han calculado que esta enfermedad afectó  al 10 por ciento de la población mundial (780 millones de personas), aunque a veces parece que fueron muchos más: casi todos mis amigos enfermaron y hasta en dos ocasiones. Al 27 de octubre de 2024, se registraron un poquito más de 7 millones de muertes confirmadas. Esto resulta escalofriante, tomando en cuenta que un país como Dinamarca (hoy en día muy de moda) tiene más o menos 6 millones de habitantes.

Inicié con la tragedia de la quinta pandemia más mortífera en la historia del hombre (según la Wiki), porque, como hemos conversado en otras ocasiones, el COVID-19, liquidó a un montón de negocios. Las autoridades obligaron a los restaurantes, cantinas, antros y demás a cerrar; el Gobierno no les dio un centavo y terminaron quebrando: no había forma de pagar la nómina y los gastos.

¿Por qué desapareció el Salón Luz?

El Salón Luz feneció, en 2020, exactamente por eso. Creo que nunca me hubiera imaginado que esta cantina debe su nombre ¡a la Compañía de Luz! (¿Neta?). Se encontraba frente a un precioso edificio afrancesado que era utilizado por dicha empresa. Lo fundó un empresario alemán en 1914 (curioso, en plena Revolución Mexicana). Vivió 106 años (el Salón Luz, no el empresario).

Al principio, el buen germano, ofrecía platillos típicos de allá: salchicha Frankfurt, sándwiches con pan de centeno, papas al horno y carne tártara (que, en realidad, según refieren, se originó en la Polinesia Francesa). Muy célebre resultó la “Sopa Salón Luz” que, narran, era para “revivir muertos”. En los 80 se agregaron al menú otras opciones más autóctonas.

Mucho de donde escoger

La carta era abundante: milanesas, chuleta de cerdo, cortes de carne, pulpo a las brasas, huachinango zarandeado, camarones a la diabla y el insigne “Plato Berlín”, con tártara, hamburguesa y salchicha Frankfurt: ¡una bomba proteica!

Por desgracia, decíamos, un virus microscópico aniquiló al Salón Luz.

Gante 21, esquina Venustiano Carranza, Centro Histórico, CDMX.

Cerrado permanentemente. 

Etiquetas: Guías

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