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Lugares que ya no existen CDMX/ el apogeo de los cabarets en el centro de la ciudad

En los años 20, 30 y 40 del siglo pasado proliferaron muchísimos cabarets muchos de los cuales murieron al poco tiempo.

 

Lugares que ya no existen CDMX/ el apogeo de los cabarets en el centro de la ciudad

Por Alejandro Pohlenz

La Revolución Mexicana concluyó oficialmente en 1917 (con la promulgación de nuestra manoseadísima Constitución), aunque los conflictos prosiguieron por un rato más. En los años 20 la ciudad de México, ya con casi un millón de habitantes, inició su proceso de modernización. Es en esa década cuando afloran un sinnúmero de cabarets, centros nocturnos o salones de baile ubicados en el centro de la ciudad, en calles como Madero, 16 de septiembre y Bolívar y en la colonia Obrera, inspirados en los antros Parisinos de la época.

El Monte Carlo

El cabaret Monte Carlo destaca especialmente, porque, según las crónicas, era un centro nocturno “exclusivo”. Se encontraba en la calle 16 de septiembre y, a pesar de atraer a una concurrencia de mayor nivel socioeconómico no estaba exento del “ficheo”. Cerró en 1927.

De hecho, durante las décadas de los 20 y 30 se trató de regular (sin éxito) el “trabajo” femenino en estos establecimientos. Algunos empresarios, incluso, amenazaron con cerrar sus empresas si las autoridades prohibían la prostitución dentro de sus locales. Las llamadas ficheras, además de los espectáculos musicales y dancísticos, eran los principales “ganchos” para los clientes. Decían: “francamente (las mujeres) proporcionan el único atractivo para que los hombres vayan a estos centros”. Acusaban a “los cabarets de segunda clase o cabaretuchos” de explotar a las cabareteras”. Fascinante la frase de uno de esos cabarets: “vaso de cerveza, quince centavos. Con señoras, veinte centavos.”

 

El Patria

Extraño nombre para un cabaret. Estaba ubicado en Pino Suárez 18, en el antiguo mercado “El Volador”, ahora, la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Dice una fuente que en ese sitio surgió la muy vulgar expresión: “pelos, pelos, pelos”. Las mujeres se iban quitando la ropa, bailando sensualmente y, cuando llegaban a la última prenda: ¡la luz se apagaba!”.

Los nombres de los cabarets de la época nos sorprenden: Los Parranderos (en la calle de Argentina), La Alegría (muy ad hoc) o La Playa (en la calle de Cuba). Estos se distinguían por ser una especie de crisol social, en el que no se discriminaba a nadie por su nivel socioeconómico. O sea, asistían todo tipo de personas.

En la década de los 30 la cultura del cabaret llegó a su cúspide. Destaca el Salón México al que ya nos referimos en Food Police.

En los 40 inició el declive de esta sorprendente ola en la vida nocturna de la ciudad. “Las rumberas Ninón Sevilla y Tongolele dominaron la escena”. Ahí destaca el cabaret  Waikiki (del que ya hablamos), pero, también el:

Salón Belvedere

Este cabaret de la colonia Juárez, fue esencialmente notorio durante las décadas de los 40 y 50. “Se distinguía por su elegante ambiente y por presentar a reconocidos artistas de la época.”, como la cantante cubana Celia Cruz.

Todos los cabarets citados aquí (salvo el Salón México) han fenecido. Es raro encontrar esos fastuosos espectáculos (salvo que viajes a Las Vegas). La presencia de inolvidables figuras del espectáculo y el ambiente de estos grandes centros de entretenimiento se han extinguido también.

 

 

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