5 de los restaurantes más antiguos de la CDMX
Algunos de los restaurantes que hoy mostramos todavía viven; otros, murieron por diversos motivos. Lo que es innegable es que en estos establecimientos se ha trazado la historia y se ha nutrido la cultura de la ciudad.

Por Alejandro Pohlenz
En Food Police nos hemos puesto nostálgicos. Es decir, nos gusta comer, claro, pero también nos fascina la historia. La lista de los 5 restaurantes más veteranos de la Gran Tenochtitlan varía de acuerdo con las diversas fuentes. Ofrecemos nuestras disculpas en caso de que omitamos algunos (seguramente lo haremos). Sin embargo, presumimos que la lista que les presentamos a continuación se acerca mucho a la verdad. En este caso, incluso, vamos a colocar los restaurantes en la lista de acuerdo a su antigüedad.
Hostería de Santo Domingo
Este lugar es (era) calificado por muchos como “el restaurante más antiguo de México”. Inició su perseverante gestión en 1860, antes de la llegada del emperador Maximiliano de Habsburgo a nuestro atribulado país, cuando Benito Juárez era presidente y la ciudad de México (era conocida antes simplemente como “México” a secas) tenía la abrumadora cantidad de 250 mil habitantes. La Hostería Santo Domingo agasajó al escritor Artemio de Valle Arizpe y a Agustín Lara. No duden de que ahí, después de un par de tequilitas, el compositor José Alfredo Jiménez haya escrito alguna de sus melodías tradicionales. Murió en 2020 asesinada por el diabólico COVID-1.
Belisario Domínguez 72, Centro Histórico de la CDMX.
Bar La Ópera
Este insigne lugar, que sigue vivo y que forma parte esencial de la cultura de la Ciudad de los Palacios, fue fundado 16 años después que la Hostería Santo Domingo, en 1876. El proyecto estuvo a cargo de dos hermanas francesas de apellido Boulangeot. Había iniciado como una pastelería en la esquina donde hoy se encuentra la Torre Latino: San Juan de Letrán y Avenida Juárez. Se dice que Zapata y Villa eran asiduos comensales del Bar La Ópera. (¡Ah, cómo me hubiera fascinado escuchar sus conversaciones de sobremesa!). El chisme es que Villa disparó al techo (no sabemos si se enojó o qué) y que el agujero sigue ahí. Interesante también es que La Ópera era el cuartel general de los militares golpistas en la novela “Los relámpagos de agosto”, de Jorge Ibargüengoitia.
Calle 5 de Mayo #10, Centro Histórico, Ciudad de México, CDMX, México.
Café de Tacuba
No me gusta usar la palabra “emblemático”, porque percibo que esta voz, así como la de “icónico” se han utilizado hasta la saciedad. Las palabras muy manoseadas pierden la energía. Digamos, entonces que Café de Tacuba es una institución tatuada en la historia de la ciudad de México. Es como un órgano vital o un capítulo especial del libro de la cultura de Chilangolandia. Fue establecido en plena Revolución Mexicana en 1912. La fundó don Dionisio Mollinedo originario de Villahermosa, Tabasco. Desgraciadamente, la tragedia le otorgó notoriedad al Café de Tacuba: en 1936 acaeció ahí un Magnicidio. Fue asesinado de 6 tiros el gobernador electo de Veracruz, Manlio Fabio Altamirano. A pesar de todo, el restaurante sobrevivió y hoy es un bellísimo local del Centro Histórico.
Tacuba 28, Cuauhtémoc, 06010 Ciudad de México.
El Taquito
Don Marcos Guillén y la abuela Conchita echaron a andar este bisnes en 1917 (5 años después del Café de Tacuba). Lo notabilísimo es que dos grandes personalidades del mundo se echaron sus taquitos ahí: Marilyn Monroe y John F. Kennedy (nada menos). Y, bueno, la pasarela de personajes eminentes no se detiene: Gabriel García Márquez, Cantinflas, Jacobo Zabludovsky y María Félix. Rumoran que ahí Diego Rivera le propuso matrimonio a María Félix (aunque él estaba casado con Frida Kahlo). Lo más paradójico es que, a pesar de su fama y todas estas celebridades, El Taquito tuvo que cerrar: no fue la pandemia ni la mala administración ni conflictos legales. Los encargados de borrar a El Taquito del mapa fueron los vendedores ambulantes.
Calle del Carmen 69, colonia Centro, CDMX.
La Casa de los Azulejos
La historia del edificio donde se encuentra el Sanborns de los Azulejos inicia en la época Virreinal (pertenecía a los Condes del Valle de Orizaba… ¡wow!). El restaurante fue instalado ahí en 1919, creado por Frank y Walter Sanborn, que iniciaron con el negocio de las farmacias en 1903. La empresa se llamaba Sanborn American Pharmacy y después fue adquirida por un insigne millonario mexicano de origen libanés. La Casa de los Azulejos es un edificio de extraordinaria belleza y el restaurante, pues, ya saben, es el Sanborns, famoso por sus enchiladas suizas y su café de cuestionable calidad.
Av. Francisco I. Madero 4, Centro Histórico, Cuauhtémoc, 06500 CDMX.