Lugares que ya no existen / Smyrna Dancing Club, de convento a cabaret a universidad
Cabaret de principios del siglo 20 calificado como “de moral ligera”, fue visitado por significativos intelectuales mexicanos como Salvador Novo y Javier Villaurrutia.

Por Alejandro Pohlenz
Deseo, si me lo permiten, conversar sobre dos mujeres asombrosas: Sor Juana Inés de la Cruz y Antonieta Rivas Mercado. ¿Cómo se podría relacionar una monja-poetisa del siglo 17 (nació en 1648) con la hija del famoso arquitecto Antonio Rivas Mercado, que diseñó el Ángel de la Independencia y el Teatro Juárez en Guanajuato? Ambas fueron mujeres combativas. Sor Juana, aún dentro de su reclusión, escribió, por ejemplo, “Respuesta a Sor Filotea”, que defendía apasionadamente el derecho de las mujeres a la educación. Antonieta, casi tres siglos después, fue una de las primeras mujeres que se atrevió a divorciarse de su marido y luchar por la custodia de su hijo. Aunque calificada de “polémica”, en realidad, fue una mujer liberal y guerrera (desgraciadamente se suicidó en Norte Dame en 1931).

Salvador Novo y Javier Villaurrutia
Antonieta era la dueña del cabaret Smyrna Dancing Club que inició su trajín por la vida en 1928. Lo catalogaron como “de moral ligera” y, entre otras cosas, tomó preponderancia, no solo porque recibía a todo tipo de personas sin importar su nivel socioeconómico, sino porque era el lugar consentido de dos grandes intelectuales de principios del siglo 20: Salvador Novo (1904-1974), poeta, dramaturgo y cronista de la ciudad y de las primeras personas en declararse abiertamente homosexual en nuestro país, y Javier Villaurrutia (1903-1950), poeta, dramaturgo y crítico literario. Ambos pertenecían a un grupo llamado “Los Contemporáneos” y, a los dos, cuentan, les gustaba el bailongo en el Smyrna.

¿Qué significa Smyrna?
Tuve que consultar el significado de la palabra Smyrna. Así se llama (en inglés y otros idiomas) una ciudad en Turquía conocida como Izmir. Quizá nombraron a ese cabaret así para darle “caché”, aunque fuera un poquis difícil de pronunciar (demasiadas consonantes). Después, el Smyrna se convirtió en El Esmeril (nada qué ver). En 1957, año en el que dejó de existir, el predio se convirtió en un estacionamiento. Después, un grupo de fans de Juana de Asbaje, le solicitaron al presidente Luis Echeverría (cuyo sexenio abarcó los años de 1970 a 1976) “recuperar” el espacio. El cabaret se transformó en la universidad “Claustro de Sor Juana”. Muy digno ¿no creen?

San Jerónimo e Isabel la Católica, Centro Histórico de la CDMX
Cerrado permanentemente.
